Follow by Email

Translate

Páginas vistas en total

domingo, 5 de enero de 2014


Happy New Year “Leleco”


La “felicidad” parece colmar las calles de Cuba en la celebración de este fin de año. Las aceras se llenan de muñecos de telas viejas y recortes que el día 31 a las 12.00 pm serán quemados, tradición desconocida hace unos años atrás pero que ha prendido muy bien en la mente burlesca e ingenua del cubano común. “Leleco” es a quien le toca ser incinerado este año.  Siempre es una cara vieja, arrugada, con un tabaco y barba, el engendro que arde en lo último del año que se nos va.
Sin embargo en nuestra mente quedan rencores, desengaños, desesperanzas que queremos ver terminados en el año que recién comienza. ¿Dónde busca un cubano felicidad para despedir un año? ¿Con qué esperanza miramos al que recién comienza si ha empezado igual o peor que el anterior? ¿Cuándo podremos todos sonreír desde lo profundo de nuestros corazones con una sonrisa franca y limpia? ¿Cuándo veremos fin a la mediocridad y la indecencia?  ¿Cuándo terminarán los chistes en TV de nuestras desgracias? ¿Cuándo la esperanza se convertirá en realidad?
Para mi mente Cristiana “Leleco” es el hombre sin Dios, el hombre que ve irse un año más, año en que esperaba ver la “gran Luz”; sus sueños son quemados y espera para quemar otros después de 365 días más, el ciclo no termina. El hombre sin Dios tiene una esperanza superflua, es en los gobiernos, en las políticas, en las leyes que pone su esperanza y estas no siempre satisfacen sus demandas. Es desoído, se frustra, muere quemado en la acera como “Leleco”
Para mi mente Cristiana este es un año de logros nuevos en el progreso del evangelio, es tiempo de continuar haciendo; decía mi gran Martin Lloyd Jones: “…la Iglesia de nuestro tiempo no necesita ser frenada, sino estimulada; despertada, llena de un espíritu de gloria, porque está fracasando en el mundo moderno.” El 2013 pudiéramos contabilizarlo como un año de fracasos, nuestras metas podían haber sido más intrépidas, más horas hubiéramos podido dedicar al evangelio. Seríamos más hoy los que diríamos a toda voz. ¡Mi esperanza está en Cristo! ¡Mi seguridad es en su sangre en la Cruz del Calvario! ¡Mi triunfo es en su regreso! Pero ahora comienzo a saborear el sabor de la victoria. Yo no seré un “Leleco” que es quemado en la acera, mis sueños no quedarán en este “olvidado lugar”, yo me empino seguro hacia la meta en mi Señor Jesucristo.
Yo te invito a ti que puedes leer este espacio a que escuches a quien ha sentido el vibrar del dolor de la desesperanza, a quien fue quemado durante muchos años infructuosos, a quien ha recibido de la gracia de Dios la perspectiva acerca de la victoria.
A mirar a Cristo en este 2014. A dejar de “barnizar” tus infelicidades en fiestas sin propósitos reales, sin alegrías sinceras, sin motivaciones limpias.
Muchas felicidades a todos en este año, y que la verdadera esperanza por medio de la Cruz de Cristo nos libere de terminar como “Leleco”


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada