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viernes, 15 de septiembre de 2017

Resumen de "He aqui el Estantandar" Greg L. Bahnsen

El enfoque teonómico y pro-nomiano que hemos aceptado en este libro para abordar las cuestiones normativas acerca de la vida Cristiana y la Ley del Antiguo Testamento Se pueden resumir convenientemente en las diez tesis siguientes:

1. Desde la Caída, ha sido siempre ilícito utilizar la Ley de Dios con la esperanza de establecer el mérito propio y nuestra justificación personal, como substituto o como complementario a la salvación por medio de la promesa y la fe; el compromiso a la obediencia es solo el estilo de vida de la fe, una muestra de gratitud por la gracia redentora de Dios.

2. La Palabra del Señor es el único estándar, supremo, e irritable para las acciones y actitudes de todos los hombres en todas las áreas de la vida; esta Palabra incluye naturalmente los directivos (la Ley) morales de Dios.

3. Nuestra obligación de guardar la Ley de Dios no puede ser juzgada por ningún principio exta-biblico, tal como si sus requisitos específicos (correctamente interpretados) son congeniales a las tradiciones pasada; o a los sentimientos y practicas modernas.

4. Debemos suponer que las leyes permanente 1del Antiguo Testamento siguen siendo moralmente validas en el Nuevo Testamento, a no ser que sean rescindidas o modificadas por otra revelación. 

5. Referente a la Ley del Antiguo Testamento, el Nuevo Pacto supera al Viejo Pacto en gloria, poder, y finalidad (reforzando así los deberes previos). El Nuevo Pacto también re-emplaza las sombras del Viejo Pacto, y así cambia la aplicación de los principios sacrificiales, de pureza, y "separación," redefiniendo al pueblo de Dios, y alterando el significado de la tierra prometida. 

6. Las leyes permanentes reveladas de Dios son un reflejo de Su carácter moral inmutable, y como tal, son absolutas en el sentido de que son no-arbitrarias, objetivas, universales, y establecidas con anterioridad a las circunstancias particulares (y por lo tanto aplicables a tipos generales de situaciones morales). 

7. La participación cristiana en la política demanda la aceptación de la Ley trascendente, absoluta, revelada de Dios como un estándar con el cual juzgar todos los códigos sociales. 

8. Los magistrados civiles de todas las edades y lugares están obligados a comportarse en sus oficios como servidores de Dios, vengando la ira divina contra los criminales y dando cuenta de su servicio en el Día Final ante el Rey de reyes, su Creador y Juez.

9. La continuidad general que asumimos con respecto a los principios morales del Antiguo Testamento se aplica tan legítimamente a los asuntos de la ética socio-política como a la ética personal, familiar, o eclesiástica. 

10. Los preceptos civiles del Antiguo Testamento (las leyes "judiciales" permanentes) son un estándar de justicia social perfecta para todas las culturas, aun en el castigo de los criminales. Estas proposiciones destacan los elementos esenciales y las características distintivas de la posición elaborado en este libro.

Concluimos de nuestras premisas previas que los gobernantes son moralmente responsables de obedecer los principios revelados de la justicia social en la Ley del Antiguo Testamento en el ejercicio de sus oficios. A la luz de las tesis precedentes, la conclusión aquí propuesta no parece después de todo tan controversial. Es perfectamente razonable desde el punto de vista cristiano. Además, esa conclusión tiene muchísimo valor práctico en nuestra época. No es una coincidencia que los grandes problemas socio-políticos y criminales a fines del Siglo XX tengan que ver con asuntos sobre los que nuestra sociedad ha rechazado los preceptos específicos de la Ley de Dios. Se ha ensenado el humanismo en nuestras escuelas y en los medios de comunicación; se lo ha puesto en práctica en la economía, la medicina, la política, y en nuestras cortes. Los resultados han sido un desastre social. Se trata la vida humana como si fuese insignificante. La pureza sexual es un concepto anticuado. La verdad y la honestidad no tienen casi lugar en el “mundillo verdadero" del comercio o la política. Los ofensores y los crímenes asiduos que se dejan sin castigar desmerecen el sistema de justicia penal. Se necesita desesperadamente una reforma penal. En breve, el humanismo ha probado su ineficacia caso tras caso. ¿A dónde podemos recurrir en busca de la sabiduría socio―política que pueda contrarrestar eficazmente la degeneración y la desintegración de nuestra cultura? La única respuesta aceptable será recurrir a los preceptos de Dios para la justicia social, y estos se encuentran (en su mayoría) en los mandamientos al Israel del Antiguo Testamento como nación, una nación que enfrentaba los mismos problemas morales acerca de la vida, el sexo, la propiedad, y la verdad que enfrentan todas las naciones, incluso la nuestra. Los cristianos que afirman que nuestros principios éticos se limitan al Nuevo Testamento no pueden hacer frente con consistencia a la totalidad de los problemas morales de nuestros días. Preguntémosle si es inmoral en la actualidad tener relaciones sexuales con animales. Se horrorizaran al considerarlo, pero no encontraran nada que lo prohíba en las Escrituras del Nuevo Testamento. A lo unas, podrán decir que la "fornicación” es condenada, lo cual solamente apoya lo que negaban originalmente ― es decir, que la moralidad del Nuevo Testamento es idéntica con los principios del Antiguo Testamento (en tal caso la "fornicación" se aplica a los mismos actos prohibidos en las dos dispensaciones). Preguntémosle si es inmoral en la actualidad que una mujer se case con su padre. Es posible que digan si, pero no encontraran ese caso específico de incesto tratado en las Escrituras del Nuevo Testamento. Preguntémosle si la violación es un crimen castigable. Una vez más, ninguna directriz neo testamentario la cubre. Preguntémosle lo que debiera ser el castigo justo para la violación. No hay respuesta neo testamentaria. Preguntémosle si pueden mostrar que el homicidio debiera ser un crimen capital hoy en día. Una vez más ellos no encontraran una respuesta neotestamentańa específica a la pregunta, a pesar de la realidad de que muchos creyentes conservadores asumen que la hay.  Es evidente que es fatal decir que uno apoya solo la "ética del Nuevo Testamento," pero casi imposible mantener esa posición sistemática y consistentemente. En realidad, los cristianos descubren que no es una política factible, y se apartan de esa posición cuando les resulta conveniente o necesario hacerlo. Pero eso abre solamente la puerta a la arbitrariedad.

HE AQUÍ EL ESTANDAR La Autoridad de la Ley de Dios para Hoy (Greg L. Bahnsen.

1"Leyes permanentes" aquí se refiere a las directrices de una política aplicables en todo tiempo a clases de individuos (por ejemplo, no mataras; hijos, obedeced vuestros padres; comerciantes, tened medidas justas; magistrados, ajusticien a los violadores), a diferencia de las directrices particulares para un individuo (por ejemplo, la orden para que Samuel ungiese a David en un tiempo y lugar particular) o los mandamientos positivas para distintos incidente; (por ejemplo, la orden de Dios a Israel de exterminar ciertas tribus exterminar en un cierto momento en la historia.

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